
Este artículo explora por qué las personas con este perfil experimentan una sensación de desajuste vital, analizando las bases neuroquímicas y cognitivas de este fenómeno.
1. El Vacío como Hipoestimulación: La Perspectiva del TDAH
El vacío emocional en el TDAH no siempre es una tristeza clínica; a menudo es una hipoestimulación crónica. El cerebro con TDAH presenta una desregulación en los sistemas de recompensa, específicamente vinculada a la disponibilidad de la dopamina.
Cuando el entorno no ofrece un nivel de novedad, desafío o interés suficiente, la persona experimenta un "aburrimiento doloroso". Esta falta de "chispa" neuroquímica se traduce subjetivamente como una sensación de vacío o de que "falta algo", lo que puede llevar a conductas impulsivas o a una búsqueda incesante de estímulos para llenar ese hueco.
2. Depresión Existencial: El Peso de las Altas Capacidades
Por otro lado, las personas con Altas Capacidades son propensas a lo que el psicólogo James T. Webb definió como depresión existencial. A diferencia de la depresión reactiva, esta surge de la capacidad de procesar de forma temprana y profunda conceptos como la finitud, la injusticia o la falta de sentido en las estructuras sociales.
Según el Davidson Institute, los individuos superdotados suelen tener una conciencia aguda de la brecha entre "lo que es" y "lo que podría ser". Este idealismo frustrado, sumado a una sensibilidad emocional exacerbada (sobreexcitabilidades), genera un vacío derivado de la dificultad para encontrar un propósito que esté a la altura de su complejidad mental.
3. La Asincronía: El Desfase entre Mente y Emoción
Uno de los mayores desafíos en la Doble Excepcionalidad es la asincronía o disincronía. Este término, acuñado por Jean-Charles Terrassier, describe el desarrollo desigual entre las capacidades intelectuales, motrices y emocionales.
- Asincronía Interna: Un adulto o niño puede razonar sobre problemas complejos (AACC), pero carecer de las funciones ejecutivas para organizar su vida diaria (TDAH) o de la madurez emocional para gestionar la frustración.
- Asincronía Social: La sensación de ser un "alienígena" entre pares. El individuo no encaja en los grupos de TDAH por su profundidad intelectual, ni en los de AACC por su dispersión o impulsividad.
Este aislamiento social refuerza el vacío emocional, naciendo de la premisa de que "nadie me entiende realmente".
4. Diagnóstico y Enmascaramiento (Masking)
El vacío emocional suele agravarse por el diagnóstico tardío. En la doble excepcionalidad, las altas capacidades suelen enmascarar los déficits del TDAH (compensando la falta de atención con rapidez mental), mientras que el TDAH empaña el rendimiento, haciendo que la persona parezca "simplemente perezosa" o "promedio".
Como señalan los expertos de Som Salud Mental 360, esta lucha constante por "parecer normal" agota los recursos cognitivos y genera una crisis de identidad. El individuo siente que vive una mentira, lo que profundiza el aburrimiento existencial y la desconexión consigo mismo.
5. Estrategias de Afrontamiento y Reconciliación
Para abordar este vacío, es fundamental un enfoque integrador que no se limite a "tratar el síntoma", sino a entender la arquitectura cerebral del individuo:
- Validación de la Intensidad: Entender que la intensidad emocional no es una patología, sino una característica intrínseca de su neurobiología.
- Búsqueda de "Twinship" o Grupos de Iguales: Encontrar comunidades que compartan tanto la rapidez mental como las luchas ejecutivas.
- Gestión de la Dopamina: Utilizar estrategias de "estimulación saludable" (proyectos creativos, aprendizaje basado en retos) para mitigar el vacío por hipoestimulación.
- Psicoterapia Existencial: Trabajar en la construcción de un sentido vital propio que acepte la complejidad y la imperfección del mundo.
Referencias Bibliográficas
- Webb, J. T. (2013). Existential depression in gifted individuals. Recuperado de Davidson Institute.
- Som Salud Mental 360. (2023). TDAH y altas capacidades intelectuales: La doble excepcionalidad. Recuperado de SOM 360.
- Gaxiola, K. G. (2010). Alteración de la emoción y motivación en el TDAH: una disfunción dopaminérgica. Universidad Católica de Pereira. Disponible en Dialnet.
Publicación generada en parte con ayuda de IA Gemini de Google
